Giles Brindley: “Pues yo me voy a sacar la chorra”. Evidencia de la buena.

Ay, la dichosa evidencia científica, ay, esos tratamientos sujetos a la publicación…

Si hoy nos acompañan, verán como un urólogo se viene (bien) arriba, para mostrarle al mundo como de dura puede ser la investigación.

papaverina_Retroterapias
(Foto: StudioNewmarket)

Año 1983, Las Vegas, congreso anual de la Sociedad de Urodinámica de los USA, el doctor Giles Brindley (fisiólogo, músico y compositor británico) comienza, vestido con un chandal, su ponencia sobre el uso de la papaverina como un potente inductor de la erección del pene, siendo la primera vez en la que se encontraba un tratamiento efectivo para la disfunción eréctil.

La papaverina es un derivado del opio, un potente vasodilatador, que inyectado directamente en los cuerpos cavernosos de la base del pene provoca en pocos minutos una erección que dura lo suyo. Oigan…por lo menos, por lo menos, para dar una ponencia completa en un congreso como verán a continuación.

El Dr. Brindley decidió mostrar los resultados de su investigación colocando en el proto-powerpoint, fotos (aprox. 30) de su verga enhiesta.

Ustedes dirán, con razón, que en un congreso de urología lo suyo es que se vean unos cuantos capullos (de todo tipo), y que el buen señor tampoco estaba dando motivos para el escándalo, pero es que ante la posibilidad de que se dudase de que aquellas fotos no fueran fruto de la medicación sino de alguna excitación al uso (lo que viene siendo ponerse cachondo), el Dr. Brindley (de 57 años por aquellas), reveló que minutos antes de su intervención, se había autoadministrado una inyección del elixir y que tenía el falo “como el cerrojo dpapaverina_brindley_retroterapiase un penal” y sin cortarse un pelo, se bajó los pantalones y los calzoncillos, liberando LA EVIDENCIA, y demostrando que; si nadie se pone cachondo en un congreso de médicos, aquella maravilla debía ser producto de la ciencia.

No contento con eso, se paseó por las primeras filas del auditorio invitando a sus colegas, si tenían a bien, a realizar cualquier valoración; cuantitativa o cualitativa, del efecto conseguido con respecto a la turgencia, grosor o dureza del órgano en cuestión. La audiencia estupefacta no sabía si aplaudir vigorosamente o huir a toda prisa…

Muchos pacientes fueron tratados con éxito gracias al trabajo de este hombre, previamente al descubrimiento de la Viagra y aún sigue siendo el medicamento de elección en otros muchos. Y además aquella presentación ha sido objeto de varios artículos incluso en revistas científicas.

Como ocasional ponente ante auditorios, y el segmento corporal tratado era distinto, solamente puedo decirle: Olé sus cojones, Dr. !!!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s